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Los mejillones gallegos de nuestra pescadería Gallega son de la más alta calidad. Son los reyes de las rías y de decenas de combinaciones gastronómicas. Las propiedades de los mejillones los convierten en un producto de primera. Aportan proteínas, un bajo contenido en grasa y puedes emplearlos en multitud de recetas con pescado y marisco. Entre las más tradicionales, destacan los mejillones al vapor, sin apenas calorías.
Si quieres comprar mejillones Gallegos, has de saber que su preparación es sencilla, pero para preparar bien la receta debes tener en cuenta algunos consejos de limpieza y trucos de cocción que te contaremos a continuación.
Variaciones de recetas de mejillones al vapor
Como mencionamos antes, los mejillones tienen propiedades muy beneficiosas para la salud, así como cualidades deliciosas para el paladar. Las detallamos aquí para animarte a emplear estos moluscos bivalvos más a menudo en tus recetas.
Son grandes aliados para controlar el peso, pues tienen proteínas de buena calidad y tan solo un 2 % de grasas. Con una sencilla receta de mejillones al vapor, podemos saciar el hambre sin necesidad de ingerir muchas calorías.
Aportan una gran cantidad de la vitamina B12, que es favorable para el sistema nervioso, ayuda al desarrollo y a la formación de glóbulos rojos. Son un alimento muy recomendable durante el embarazo, la lactancia y el crecimiento infantil porque son una fuente rica en omega-3 y contienen minerales como el hierro y el yodo.
Los mejillones, además, aportan grandes cantidades de manganeso y selenio. Estos minerales son beneficiosos para los huesos, el metabolismo y la glándula de tiroides.
Otra cualidad de los mejillones al vapor es que se pueden congelar. Esto puede resultar muy práctico si no los vas a consumir el mismo día que los compras. Solo tienes que hacerlos cuando están frescos, quitarles media concha y meterlos en el congelador. Sin duda, los mejillones al vapor son una comida práctica y muy deliciosa.
¿Y cómo puedes preparar los mejillones al vapor? Son un plato sencillo y rápido que podemos consumir incluso sin ningún tipo de aditivo. Pueden cocerse con un poco de agua y ni siquiera es necesario añadir sal, pues los propios moluscos la sueltan al cocinarlos.
Sin embargo, puedes prepararlos con algunas variaciones para dar tu toque distintivo, al gusto del chef. Por ejemplo, hay quien los cuece con vino blanco. Otros cocineros machacan unos cuantos dientes de ajo en la cazuela y añaden un chorro de aceite de oliva. También se les puede echar pimienta o jugo de limón.
A la hora de servirlos, puedes presentarlos con media concha en una bandeja o servirlos enteros, en su propia salsa y directamente en la cazuela. Como remate, puedes optar por un ramito de perejil o una hoja de laurel como adorno.
Los mejillones al vapor son perfectos para servir con aperitivos o como tapas antes de comer, es un producto barato que sólo necesita un poco limón y una hoja de laurel.
Ahora sólo te faltan una bebidas fresquitas para acompañar a los mejillones al vapor.
Cómo hacer mejillones al vapor paso a paso
Para hacer mejillones al vapor el primer paso es limpiar los moluscos. Debes retirar las imperfecciones de las conchas y lavarlas con un chorro de agua fría. Si hay alguno abierto, comprueba si se cierra al darle un pequeño golpe. Si no es así, debes retirarlo, pues no estará vivo y no puede consumirse.
A continuación, mete los mejillones en una olla o una cazuela con tapa con una hoja de laurel. Cúbrela y pon el fuego a alta temperatura. Deja los mejillones hervir entre 3/4 minutos, comprobando que se vayan abriendo las conchas y que el mejillón al vapor adquiere un color anaranjado.
Cuando sea así, apaga el fuego y desecha cualquiera que permanezca cerrado. Así de fácil, solo te queda decidir cómo prefieres presentar los mejillones en la mesa.
Como puedes ver, cocer mejillones al vapor es muy fácil, no tiene demasiada complicación y es un plato delicioso para toda la familia.
¿Cómo preparar mejillones? Trucos y consejos
Hoy en día, los mejillones pueden consumirse durante cualquier época del año, pero hay que saber distinguir si están frescos. Preferiblemente, tendrán la concha cerrada. A los que estén abiertos, como hemos mencionado antes, puedes dar a los mejillones un ligero golpe para comprobar si están vivos.
Un buen producto tendrá la concha húmeda y brillante y un delicioso olor a mar. Recomendamos siempre nuestros mejillones gallegos de primera calidad, y recordamos que consumir marisco en mal estado puede ser muy perjudicial.
Los mejillones son un molusco vivo y no debemos tardar en consumirlos más de dos días después de su captura. Para mantener los mejillones frescos en casa, puedes guardarlos en la nevera tapados con un paño húmedo. Si los dejamos en una bolsa plástica pueden asfixiarse y es muy importante que estén vivos a la hora de cocerlos.
Cómo limpiar los mejillones
Antes de cocinarlos debemos limpiar los mejillones. El proceso es muy fácil. Utilizamos unas tijeras para quitar las barbas de los mejillones y un cuchillo o un estropajo metálico para raspar las conchas y despegar las impurezas. Después basta con aclarar los mejillones bajo el grifo con agua fría.
Tiempo de cocción de los mejillones
Como hemos explicado anteriormente, el tiempo para cocer los mejillones puede variar, una vez que veas el agua hervir, es el momento de poner el reloj en marcha para empezar a contar. Pueden requerir más o menos tiempo según la cantidad de mejillones al vapor que estemos cocinando y el tamaño de los mejillones.
Para cocer los mejillones no es necesario añadir más que cuatro o cinco cucharadas de agua, pues mientras se cuecen los moluscos sueltan su propia agua. Al final puedes colar el caldo y servirlo con los mejillones o guardarlo para enriquecer otros guisos como una sopa de pescado, una paella o un suquet.
¿Cómo cocinar los mejillones? Otras recetas
Como hemos visto, la receta de los mejillones al vapor no tiene grandes complicaciones. Podemos preparar un menú con mejillones al vapor en pocos minutos y tan solo añadir perejil o laurel al gusto, o puedes aliñar los mejillones cocidos con limón y vino blanco sin más.
Pero, si te atreves, puedes variar el recetario del mejillón gallego y probar a hacerlos en salsa, incluyendo los ingredientes que más plazcan a tu paladar. Por ejemplo, en salsa marinera o con una vinagreta, o incluso prepararlos en escabeche o rellenos. Los mejillones tigre, rebozados, son también una buena alternativa. Y puedes dar rienda suelta a tu imaginación para mezclarlos con pasta o en ensaladas.
Además de un producto de primera, el mejillón gallego es un alimento ligero, sano y lleno de vitaminas y minerales. Sin apenas calorías, podemos preparar deliciosas recetas para disfrutar alrededor de la mesa.
Recuerda que en nuestra pescadería online puedes comprar marisco de la más alta calidad que llegará del mar a tu mesa.
Descubre cómo preparar correctamente los berberechos al vapor
Te esperamos!
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